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    Acerca de YONOYO.
    Crónicas de Obras.
    La peste, los cuerpos diciendo entre la peste, a cualquier costo, haciéndose presentes, para no desaparecer.

    Por Yerutí García Arocena.

    PH: Agustína Toia.

      

    En un antes, en un tiempo pasado hubiese llegado tarde a la función, no me dejarían
    entrar y me hubiera sentido fatal. Hoy en casa me organizo para ver la obra, no
    registré bien a que hora es, si es en vivo, por streaming o está grabada y entre eso y
    justo allí, muere el cargador de mi computadora. En este presente, ahora, no me
    pierdo la función, si no que la aplazo, como en un tiempo dilatado, sigue presente la
    sensación de expectación, esa ansiedad hasta el otro día. Abro un vino y me siento a
    ver una obra de Danza en formato audiovisual por mi dispositivo.

    Es como volver a sentir esas cosquillas que venían cuando quinceañeras, sacábamos
    con mis amigas una peli en formato VHS en Videoteca, de autores desconocidos y se
    abría un tiempo/espacio paralelo al mundo real. Todo entraba en el terreno de ese
    otro mundo, el de los sueños, el de los signos, el del misterio, donde el inconsciente
    estético como nos diría Rancière, se hace presente y dice con la palabra muda.
    Sentir ese cosquilleo sentada en mi cocina comedor sola frente a la compu.
    Nunca me gustó ver Danza en video, me aburro, pero sentada por empezar la obra, me
    atrapa un pensamiento, la capacidad que tenemos como artistas, como comunidad, de
    seguir reinventándonos y seguir produciendo.

    YONOYO, es como la Danza que se niega a ser Danza en este contexto y a su vez se
    recrea a si misma como cada une de les interpretes de la obra, en la obra.
    Negarse a si misme como un juego de niñes, repetir y repetir hasta confundirse,
    fundirse con el otre, desconocerse, volver a empezar. El detalle, la luz, la relación entre
    el gesto y la palabra como un sello rosarino. Me gusta cuando encuentro un dato
    identitario, una huella del pasado en el presente resignificándose. La búsqueda de la
    propia identidad dentro de un bolso lleno de ropa sucia. Ese rodar de los cuerpos en el
    piso una y otra vez me recuerda que somos parte de un mismo engranaje, de un
    espiral de la historia.

    La mirada profunda, en primer plano.

    Me gusta imaginar que me mira, fantaseo, extraño esa fuerte interpelación e intensidad en vivo.

    Me encantan los detalles porque puedo imaginar el resto.

    Me gusta ver a mis amigues y colegas crear. Disfrutar de su potencia sensible en acción
    creativa.

    Me gusta cuando les trasciendo y empiezo a desconocerles y descubrirles por
    primera vez.

    Cada movimiento mata algo, dice Juarróz.

    Los cuerpos en pedazos, en la penumbra, expuestos a la luz intensa, la cámara inquieta, profana, como única testigo del acontecimiento y la escena viviente sigue presente entre la peste.

    El universo de la obra YONOYO, nos propone el movimiento y las palabras como olas,
    preguntas que cambian de voz, de sexo, de color, de peso. Poesía, dibujos y fotos que
    crean un único cuerpo que no es, definir lo conocido, negarlo, desconocerlo, recrearlo
    y fantasear, como un péndulo entre lo intimo y lo distante.


    Recomiendo mucho esta experiencia. Y no olvidemos que Danza es Trabajo.

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    Yonoyo es una obra de danza contemporánea creada de manera conjunta por Rut Pellerano, Sonia Petric y Aaron Lescano, junto a Agustina Toia como realizadora audiovisual.

    Para información acerca de la obra comunicarse a yonoyodanza@gmail.com