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    La extensión tecnológica de los cuerpos.
    ARCHIVO DIGITAL - REVISTA INQUIETA N° IX- 2014.
    En la vida cotidiana el arte ha podido iniciar una relación de aprovechamiento para reflejar la obra así como en la danza se ha producido ese quiebre o movimiento para poder para poder pensarse no solo en el espacio escénico.

    Escribe Ariel Gauna.

     Archivo Digital: sección Videodanza.

     

     Pensar en un objeto en movimiento, un cuerpo, una danza, quizás el viento empujando unas  hojas secas, o simplemente una bolsa plástica  en la calle moviéndose en círculos como en la película American Beauty (Sam Mendes,1999).  Ahora pensemos en los principios del siglo XX y  también, en nuestros días.

    Puedo imaginar las miradas desorbitadas de los espectadores en esa primera ceremonia que fue  el cine. Por primera vez en la historia del arte van a oficiar como testigos de una invención que  revolucionará al mundo tal como lo percibían en esos días. En un telón de color blanco enclavado en el frente, al fondo de una sala repleta de público en la oscuridad del recinto, una locomotora emerge como por  arte de magia a toda velocidad. Los enfrenta. Los primeros espectadores, las primeras filas entran en pánico, se asustan, algunos  se retiran de la sala corriendo. Esta será la primera experiencia de expresión técnica visual  sobre la percepción del hombre: “El cine”.

    Decía Vasili Kandinsky: Cualquier  creación artística es hija de su tiempo y, la mayoría de las veces, madre  de nuestros propios sentimientos. 

    Igualmente, cada período cultural produce un arte que le es propio y que no puede repetirse.  Pretender revivir principios artísticos del pasado puede dar como resultado, en el mejor de los  casos, obras de arte que sean como un niño muerto antes de nacer. Por ejemplo, es totalmente imposible sentir y vivir interiormente como lo hacían los antiguos griegos. Los intentos por re-actualizar los principios griegos de la escultura, únicamente darán como fruto formas semejantes a las griegas, pero la obra estará muerta eternamente. Una reproducción tal es igual a las imitaciones de un mono. 

    Así es como los artistas siempre estuvieron en la búsqueda para poder nutrirse de nuevas formas de expresión que brindaran sus tiempos. A lo largo de la historia del arte es innegable la  intervención tecnológica en la relación cotidiana del cuerpo/soporte técnico. Ya sea desde la concepción de herramientas externas en la pintura rupestre como en la construcción de producciones artísticas ligadas a la informática y el internet en nuestros días. Cada vez más y desde un hecho antropológico, hemos ido  mutando hacia nuevos rumbos corporales en la sociedad. Ya sean situaciones de posturas físicas o nuevos movimientos que se vienen desarrollando desde la incorporación de la invención mecánica industrial en el trabajo, devenida en sus distintas variantes incorporadas a la sociedad. La representación del cuerpo en el  arte no es más que el reflejo fiel  de una construcción social. De esta forma, ésta idealiza y personaliza ese entorno social para dar explicación a esa relación. Así, dentro de las artes han surgido nuevos paradigmas y movimientos  que vinculan experiencias nunca antes atravesadas. Tal es el caso de la música compuesta electrónicamente o el teatro, que ya no  solo cuenta con la iluminación eléctrica como aporte tecnológico y la mutación de la danza en sus distintas variantes.

    Con la invención de las nuevas formas de comunicaciones tecnológicas se comienza a indagar en nuevas formas expresivas del arte. En este sentido, sólo el cine y el video pueden expresar  esa discontinuidad que las máquinas modernas introducen en nuestra vida cotidiana.

    A diferencia del cine, el video ha logrado brindar herramientas con las que poder acceder a la construcción de nuevos lenguajes audiovisuales. Desde la llegada a nuestras manos, en la década de los ochentas, de diferentes dispositivos tecnológicos dotados de nuevas posibilidades de captura de imágenes y sonido, como las cámaras de video caseras, los teléfonos celulares o las cámaras fotográficas, entre otras, han influido fuertemente en la producción artística para poder contar ese cuerpo. En la vida cotidiana el arte ha podido iniciar una relación de aprovechamiento para reflejar la obra, así como en la danza se ha producido ese quiebre o movimiento para poder pensarse no solo en el espacio escénico.

    Por un lado esta tecnología en el arte se expresa y por el otro cuestiona hasta dónde poder apoderarse de esas herramientas.  

    Estos hechos, se podría decir que aportaron y  aportan profundamente al trabajo del video danza. En este punto, el eslabón más abordado como protagonista central, es el cuerpo. ¿Qué  pasa con el relato de ese instrumento? ¿Cómo se narra su presentación, su representación? La  mayoría de las veces desprovisto de una intriga narrativa y sometido a la mirada total, iniciadora de una poética que juega entre el seguimiento de los movimientos desarrollados por él.

    Aquí el cuerpo ha podido encontrar su territorio de relación más con el dispositivo tecnológico; la cámara. La danza entra  en comunicación con estos nuevos instrumentos-aparatos, y de alguna manera funda una nueva relación creativa. Estos aparatos, también comienzan a transformarse, a corporizarse y ya no cumplen solo su misión de testigo-objetivo que sólo atestigüe una mera coreografía, unos  movimientos o un baile. Aquí la cámara, se transforma en un cuerpo que se extiende y se mueve en relación a la  unidad toda, aportando su valor estético. Este proceso seguirá su curso a medida que el relato visual así lo requiera. Más tarde seguirá el trabajo de las máquinas, esas imágenes quedarán trastocadas por la manipulación, por el efecto de las multiplicidades de la postproducción y el montaje  para terminar en la pieza que solo vivirá en la  pantalla. 

    El cine es poseedor de su propio lenguaje, no  necesita del teatro, de la literatura o de la música. Es poseedor de un idioma propio, de sus  variantes audiovisuales y plásticas. Lo cual en  este caso provee a la narrativa de la danza o el movimiento. Este espacio cine se diseña a partir de la convivencia rítmica poética de la imagen previamente gestada para la pantalla. Así, surge  un híbrido, una propuesta estética que nunca se cierra. En ese sentido, esta copulación es una  fuente inagotable de posibles experimentaciones que se abren día a día.

    En esa línea de tiempo donde la tecnología ha  desarrollado nuevas formas de comunicación y de relaciones humanas, la danza empezó a  encontrarse con nuevas posibilidades y miradas más allá de las heredadas históricamente. Esa inclusión de las tecnologías abarcables le da la posibilidad de poder observarse de otra forma, ya que ahora se conforma de  nuevas conceptualizaciones. En este sentido cada producción video dansistica es un esquema particular de esa experimentación  basada en el aprovechamiento y el buceo en esa articulación  para construir nuevos pensamientos y lenguajes.



    Ariel Gauna es actor, director teatral, videasta y artista plástico. Ganador de la beca festival videodanza BA, ha realizado producciones como In-Vertido y Fantaso que han sido seleccionados en festivales nacionales e internacionales.