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EL CRUCE

LUCHA SENSIBLE, CUERPO ASUMIDO, TACTO AL ACECHO

En el marco de la vigésima edición del Festival “El Cruce” en la ciudad de Rosario, luego de compartir su taller titulado como esta entrevista y presentar su obra “Tus extremos” Verónica Toro, Javiera Paz y Arthur Bernard Bazin, co-fundador de la compañía HURyCAN, se encuentran con quien les escribe a la orilla del rio Paraná para conversar acerca de sus procesos de creación, la relación entre danza y política, referentes que les inspiran y  sus pasos por la ciudad y el festival, entre otras cosas.

 

¿Cómo se conocieron y por qué decidieron empezar a trabajar juntes?

Arthur: Nos conocimos en chile a finales del 2017 en un momento en el que yo estaba haciendo una gira con otro espectáculo de la compañía, que fue bastante larga, casi como unos dos meses por varios países entre otros, Chile, Argentina. Durante esa gira me quedé bastante tiempo en Chile participando de varios festivales, de hecho, me quedé más tiempo del que pensaba porque me hice amigos y porque me recibieron súper bien. Y entre esas personas estaban estas dos muchachas, quienes me hicieron la vida bastante fácil. Me enamoré de lo que pasaba en Santiago, de todo ese grupo de personas calurosas con las que empezamos a tener un buen vinculo y con el tiempo fuimos proyectando ganas de construir alguna cosa.

Las cosas de la vida hicieron que las chicas fueran para Madrid cada una de manera independiente, primero llegó Javiera y casi al año llegó Vero. La llegada de Vero fue específica para trabajar conmigo y Javiera.

Javiera: Con Vero nos conocíamos de Santiago, nunca habíamos trabajado juntas, pero si habíamos compartido un espacio que ella gestó en Santiago, entonces cuando ella me contó que se iba a vivir a Madrid, me preguntó si yo quería trabajar en el proyecto con Arthur y yo dije que sí, que obvio. En un primer momento nos imaginamos trabajar con más chilenos, con un grupo más grande de personas inmigrantes, pero luego se fueron afinando esas inquietudes y quedó un grupo bastante reducido.

Vero: Mi llegada fue dos semanas antes de que se declare el estado de emergencia por la pandemia, entonces te imaginaras que crear en ese contexto fue todo un desafío.

Entonces ¿ La obra que presentaron fue producto de ensayos que se realizaron durante el 2020 pandémico?

Arthur: A los 5 días de estar ensayando, cerraron las fronteras de país y nosotros nos quedamos con muchas dudas, de cómo seguir, si podríamos seguir. Por suerte teníamos el acceso al espacio y eso fue lo que nos hizo decidir continuar, y de alguna manera, esa situación afinó a la grupalidad, porque había más personas implicadas al principio, pero no todas estaban convencidas de sostener los ensayos, quienes si estábamos convencidos fuimos nosotros tres y finalmente fuimos quienes llevamos adelante el proyecto.

Javiera: En un primer momento éramos 4 bailarinas, Vero, yo ,una chica brasilera y otra española, ellas deciden confinarse, yo también me confine un mes, pero luego volví porque tuvimos la suerte de tener una sala de ensayo en el barrio donde vive Arthur que nos dio la posibilidad de continuar ensayando de manera clandestina, ya que en ese momento no se podía realizar ninguna actividad en ninguna parte del mundo.

¿Y cómo fue ese proceso creativo pandémico? ¿Hubo algún disparador conceptual, alguna imagen previa?¿  O fue a partir de las dinámicas de movimiento y exploración que ustedes proponen en el taller que crean la obra?

Javiera: La convocatoria desde un principio siempre fue pensando en que Arthur seria el coreógrafo de la obra y que nosotras seriamos intérpretes y bajo ese prisma, Arthur siempre se planteó como el director coreógrafo que transmite su lenguaje, que es el que viene desarrollando con su compañía desde hace mucho tiempo. Nosotras como intérpretes teníamos el desafío de absorber ese lenguaje, esas pautas, esa manera de mover, yo nunca había trabajado con Vero ni con Arthur, venimos de palos muy distintos de la danza, entonces sí o sí tuvimos que encontrar un universo común.

 Si bien Arthur siempre ha sido quien ha estado a la cabeza en la dirección, muchas pautas  se vieron transformadas por lo que nosotras propusimos desde nuestros imaginarios y universos afectivos, y lo que él aportó como conocimientos y lenguajes de la danza. Entonces, en realidad, los disparadores fueron el contexto que estábamos viviendo: nos estamos conociendo, en esta sala de ensayo,  que viene a ser como un bunker de refugiados clandestino en donde Arthur propone dinámicas de conversación con el cuerpo y que nosotras tratamos de asumir, dentro de nuestras capacidades, nuestras emocionalidades y la de los tres, en ese momento tan complicado tanto para nosotros como para la historia de la humanidad.

Arthur: Uno viene con propuestas, con ganas, pero muchas veces en el vínculo esas cosas se transforman. La idea era generar un espacio que cada uno pudiera habitar, si bien yo podía traer propuestas, quería que esas propuestas sean habitadas por los tres y que ellas también sientan propio el espacio y se animen a ir compartiendo y proponiendo desde adentro. No sé si se habrá logrado desde el principio, porque hay un momento en que eso es como lejano, ¿no? Los cuerpos, e incluso las mentes, a lo mejor no entienden todo lo que se está proponiendo. Al principio no nos entendimos del todo, entonces intentamos favorecer este encuentro y darle sentido, porque la idea era darle sentido a ese espacio que estábamos defendiendo, porque los tres estábamos defendiendo ese espacio y las ganas de seguir haciendo, incluso si el mundo o gran parte del mundo te decía, hay que parar porque ahora no se puede, no está permitido. Nos propusimos encontrar, porque nosotros tres, cada uno a su manera, estaba tomando esa decisión y que veníamos a hacer juntos.

Vero: El motor de creación no era ficticio, no estaba en la cabeza del creador, sino que el resultado de la obra corresponde a lo que estaba pasando afuera; el estado de nuestros cuerpos, las pautas de movimiento, nunca estaban desvinculados del contexto. Nosotros en ese momento no podíamos pensar que la obra se iba a estrenar o que se iba a ver, porque vivíamos muchos momentos de incertidumbre.

El contexto influenció mucho la búsqueda porque como bien ha dicho Javi este lugar ha sido un espacio de resistencia, nos encontrábamos porque teníamos la necesidad de hacer algo.

Intentamos entender que significaba y como le íbamos a dar forma, como reconstruir un encuentro desde un espacio donde el encuentro no se fomenta.

¿Por qué la danza? ¿Por qué eligen la danza como lenguaje de expresión?

Arthur: En mi caso, no fue con la danza que empezó mi sensibilidad, o al menos mi conciencia de lo que es un espacio artístico o un espacio de creación. Crecí viendo a mis padres bailar y siempre me gustó, pero no comencé mi exploración por allí. Mis comienzos artísticos están vinculados con el teatro, los malabares, las artes plásticas, estudié un poco de cine, no estaba demasiado definido por donde, pero sabía que tenía que ir buscando formas. En esta búsqueda y en esta investigación por las artes plásticas y escénicas entendí que el escenario es un espacio muy interesante donde todo puede suceder y todas las artes tienen su potencia ahí, sea música, sea algo pictórico, sea texto, hay en el escenario muchos potenciales. Entonces dije bueno, esto me resuena, me hace mucho sentido,  y dándole empeño y energía  a mi trabajo, eso se fue hacia la danza, porque tenía una necesidad de comunicar desde el cuerpo que  evidentemente para mi tiene más potencial que las demás y poco a poco me fui especializando, obteniendo más herramientas para ir desarrollando uno o unos lenguajes y al rato te das cuenta que eso se llama danza, que es danza, aunque por momentos, se cuestiona, puede ser danza teatro, teatro físico,  danza contemporánea , expresión corporal, movimiento, no está muy claro porque igual quedan vínculos con otras disciplinas pero si, es el lenguaje de los cuerpos, comunicación que no tiene que pasar solamente por palabras, es complementario, y yo creo que ahí está la potencia de la danza o el movimiento. Son esos espacios entre las palabras, o detrás, delante, que es complementario.

Javiera: uuff, es como muy romántica la relación que yo creo que cada uno puede tener con la danza, la mía siento que se dio de una manera muy natural y espontánea en la que nos encontramos ella y yo. Yo la corporizo a la danza, soy una evangélica de la danza, tengo un amor profundo, sublime por ella, para mí es como una diosa. Desde muy pequeña empecé a hacer ballet, luego lo deje y a los 14 años me volvió a llamar un impulso vital, biológico casi, de querer moverme, de querer estar haciendo eso, solo eso, y creo realmente que es lo único que se hacer, jajaja, pocas cosas se hacer con tanto amor como bailar y siempre he sido súper prostituta en la danza. Me gusta llamarlo de esa manera, tengo una promiscuidad con el lenguaje porque mi carrera siempre ha sido de intérprete en danza mucho más que de creadora o coreógrafa y tengo mucha sed de aprender de las personas que comparten ideas en la danza. En chile me dediqué justamente a eso, salí de mi formación y dije quiero bailar con todo el mundo, porque quiero aprender a ser permeable a todas las ideas y todas las propuestas de los creadores. Y con Arthur fue un poco lo mismo, yo no conocía su trabajo porque nunca había visto una obra de él antes de conocerlo como amigo, pero lo conozco como persona, conozco sus ideas, y hay una frase que me encanta que dice “si te gusta como pienso, te gusta como bailo, si te gusta como bailo te gusta como pienso” entonces como que voy muy por ahí.

 Últimamente no veo a la danza como un campo tan único sino de una manera más expandida como una práctica escénica que siempre esta permeada y dinamitada por muchos gatilladores. Me gusta mucho vincularme con el mundo de la palabra, de las ideas y de la música y creo que todo eso cabe en la danza, la danza es una metáfora del pensamiento. Yo suelo no ser tan concreta con las cosas que digo, y me parece que la danza es un buen soporte de expresión porque justamente tiene ese carácter abstracto que es una metáfora que no es univoca, que no tiene una sola lectura, sino que está abierta a distintas percepciones y lecturas de quien la observa, pero por sobre todo es muy intensa, porque es un cuerpo que se está moviendo, que está viviendo. A veces una puede escuchar algo que te dicen y no te llega tanto como cuando ves a alguien que está haciendo. Y esa cosa concreta del hacer, de la acción es lo que a mí me cautiva de ese lenguaje.

Lucha sensible, cuerpo asumido, tacto al acecho ¿Por qué ese título para el taller? ¿Ya han dado este taller u otros en algún otro lugar?

Arthur: El nombre del taller intenta construir una terminología que sea suficientemente visual, que ofrezca imágenes de los contenidos básicos, de la esencia de lo que se va a trabajar y es la segunda vez que damos clases los tres juntos.

Javiera: En Burkina faso, fue la primera vez.

Arthur: En África, dimos una semana de clases, en enero del 2021. Fue muy intenso, un territorio muy distinto, con otros códigos, tanto en la vida cotidiana como en el espacio mismo de clase.

La coordinación del taller va rotando entre los tres y eso te permite descansar, dar clases en ese formato es un placer.

Javiera: Es interesante ese cambio en cada cultura, me ha sorprendido mucho en África que ellos tienen una idiosincrasia que está muy bien apropiada. Esto que pasa en Latinoamérica que vienen europeos y es increíble todo lo que hacen, se tiran un pedo y es como “ohh lo aplaudimos”,  en África no sucede, ya que tienen una cosa del folklore que está muy bien apropiada, tienen unos cuerpos que no son virtuosos, sino lo siguiente, osea, absurdamente increíbles, entonces también creo que el material que nosotros fuimos a proponer para ellos era más bien una cosa sugerente pero no los enloquecía, porque después tenían una clase de folklor que es lo que realmente los sacude. A mí eso me hizo y me hace pensar en la danza en un contexto más global, y por eso también me gusta que el trabajo que nosotros hacemos en clase esta todo el tiempo actualizándose y formulando preguntas, porque a veces uno cree que lo que hace, lo que te conmueve a ti, puede llegar a conmover a otros y por ahí no, y eso es lo que sentí en África. Era una clase muy bien recibida pero claro, luego los ves es su clase de folklor y es el esplendor hecho carne. Es muy bello ver todas las gamas y los matices que puede tener la danza.

 

 

¿Para ustedes existe un vínculo entre la danza y la política? Y en el caso de que crean que exista cuál es.

Vero: Para mí es un sí rotundo, la política remueve conmueve y tiene gatilladores para el arte en general, si no existiera esta contracorriente quizás a mí no me provocaría nada por dentro para poder decir como lo hago desde un lugar artístico, no para cambiar el mundo, a veces los artistas nos creemos que podemos ser súper especiales y no, es un motor muy interno y de bajo perfil para poder entender que hay un lugar de la sociedad que no estamos de acuerdo en cómo funciona, entonces nos ponemos a pensar cuales pueden ser la estrategias de danzas, de artes escénicas, de festivales, que podemos generar en redes, para proponer otras formas de hacer. Yo creo, desde mis ideales utópicos, que si nos unimos todos y todas, desde las artes escénicas, que es muy difícil porque hay mucho ego y muchas cosas no resueltas, podríamos lograr un gran cambio en mucho menos tiempo que quizás revueltas sociales.

Arthur: La dimensión política está en muchos detalles: como uno consume, como uno elige vivir la vida, como uno elige expresarse, en este caso nosotros lo concebimos, como bien  hemos dicho, a través de lo que hacemos porque hay unas dimensiones filosóficas, unas dimensiones necesarias y yo creo que a partir de ahí hay una toma de partido, no de partido político pero se toman direcciones, se trata de responder a ciertas necesidades, propias en principio y al mismo tiempo sociales, porque las temáticas que nos atraviesan son en un punto las que le atraviesan a la humanidad. Cuando creamos nos lanzamos hacia los espectadores en busca de respuesta, en busca de dialogo, y en este acto encontramos la dimensión política, es decir qué va a provocar, y qué se va a dar en ese encuentro. Muchas veces te das cuenta que hay cosas que te superan porque lanzaste unos temas, unas cuestiones de las que tal vez no puedes dar respuesta , no puedes estabilizarlo, porque tocaste un tema sensible, pero también creo, que en ese caso somos responsables de provocar esos diálogos, eso es un poco lo que nos toca, ahí siento mi función y mi potencial, no sé si político, social, artístico, el potencial de cuestionamiento y de proponer también, no sé si llamarlo modelos, porque no tengo la pretensión de proponer respuestas y modelos, pero solamente interrogar lo que existe de diferentes maneras, ya sea cuestionando porque no estoy de acuerdo o ya sea afirmando porque siento que ahí hay un potencial de desarrollo, ahí, yo creo que se despliega la dimensión política.

Javiera:  Hay pocas cosas que me parezcan que no son políticas en el mundo, entonces la pregunta cae un poco de cajón. La danza como línea de investigación, como campo expandido de creación de pensamiento donde se levantan muchas reflexiones, donde se levantan muchos diálogos es esencialmente política.

¿Durante el proceso creativo de la obra tuvieron en cuenta lo que el público iba a recibir?

Arthur: El público es un criterio bastante importante para nosotros, importante en el sentido de que no todo lo que hagamos tiene que ser en función de lo que va a pensar el público, pero si hay que tener en cuenta que lo que hacemos es para compartirlo con otras personas y a mí a veces me molesta que los artistas se olviden. No es que pasa siempre, pero hay veces que pasa, y cuando empecé a bailar muchas veces me encontré con gente que me decía, – ¿ahh qué haces? – Danza contemporánea- respondía yo, – ahhh sii, una vez vi, no creo que vuelva, básicamente ese era el discurso que me llegaba y yo pensaba: – uy uy uy, qué mal vamos, que esa gente está recibiendo la danza, o lo que yo hago, de una forma muy alejada de como yo soy o como yo lo vivo, entonces uno de los objetivos de la compañía cuando empezamos a trabajar, fue reconciliar lo más posible al público con la danza. Ese puede ser un fin muy grande, pero estaba ese propósito dentro del trabajo. Siempre eso estuvo presente, después en mayor o menor medida, uno va evolucionando a lo largo de sus trayectos y dice okey, puedo confiar en mi criterio y no necesito siempre preguntarle al público si le gusta o no, pero igual está presente, siempre está presente. En este trabajo particular, no sabiendo si íbamos a poder estrenar o no, en un principio entendimos que este proceso de creación tenía que servirnos a nosotros y que sirviéndonos a nosotros también tendría fuerza suficiente para llegar a otros. 

Vero: Siempre queremos estar en conexión con el público, no hay obra sin él.

Javiera: Creo que cuando uno está creando una pieza está pensando siempre en el que la va a mirar, también creo que si realmente la habitas desde ti mismo esta difícil que deje al otro indiferente. Yo creo con respecto a lo de la danza contemporánea que dice Arthur, que hay múltiples lenguajes y formas de pensamiento y también muchos tipos de público, también hay distintos contextos, y creo que tiene que haber de todo para todos. Y en ese sentido y en relación a cada lenguaje hay un público que va a estar ahí para ti.

 

¿Cuáles son sus referentes, influencias, quienes los inspiran a hacer lo que hacen?

Javiera: Puedo responder muy rápidamente esta pregunta, lamentablemente tengo muy pocos referentes de la danza, más bien tengo más referentes de la música, Luis Alberto Spinetta, todos los ritmos y cantautores de Brasil, la música clásica, el rock argentino. De la danza tengo referentes como mucho más cercanos: un coreógrafo chileno que quiero mucho que se llama José Luis Vidal, admiro su trabajo y su práctica.

Vero: Yo si tengo referentes de danza desde hace muchos años, DV8 y mi gran maestra, una coreógrafa chilena que se llama Isabel Croxatto, también Elías Cohen, quien me mostró la referencia entre la naturaleza y lo que está pasando por el cuerpo. Después empecé a tener referentes de circo, que más que referente es una técnica conocida como “mano a mano” en la que pude encontrar otras maneras de ser bailarina.

Arthur: A mí siempre me cuesta este momento en el que me preguntan por las referencias porque, hay muchas que vienen de las artes plásticas, del cine, de la música, del teatro, de la familia. De la danza, hay algunos nombres grandes que no hacen falta ni citar, también gente con la que estudie, que no todos tienen nombres conocidos, quiero decir, que la referencia esta en muchos aspectos y eso es lo bueno, que uno a veces trata de trasladar sensaciones que le dio otra disciplina y trata que eso conviva con su propia disciplina. Dentro de la danza tuve maestros que fueron importantes, cada uno a su manera. Camille Hanson fue mi primera maestra de danza, ella me enseñó a bailar desde sensaciones y eso habilitaba a mi cuerpo a querer moverse desde una dramaturgia interna, también Mariluce Arcas, conocida como Luz Arcas, bailarina y coreógrafa, y luego otro gran referente con el que he trabajado y sigo trabajando es Sharon Fridman que somos muy amigos, somos muy cercanos en la forma de compartir los procesos creativos.

Después están los procesos humanos que también impactan y ahí uno se va formando. Esos vínculos humanos te influencian muchísimo, ahora mismo mis dos referentes más actuales son Verónica y Javiera, porque uno se inspira de las personas que admira para crear. Muchas veces son vínculos personales y la construcción de uno depende de estos. Y hablando de vínculos, hay que hablar de la co-fundadora de la compañía que se llama Candelaria Antelo, ella es la que me trajo a Rosario por primera vez, porque compartimos muchos aspectos de la vida y la intimidad. Quiero decir que esos son referentes que cuando los conoces no te das cuenta que son referentes pero te vas construyendo junto, y nosotros nos hemos construido juntos como artistas porque hemos hecho nuestras primera piezas juntos y empezamos a entender quiénes éramos como artistas justamente en el dialogo con el otro, y fue un dialogo, muy rico, muy explosivo y muy intenso que nos ha llevado a separar los procesos por ahora, pero, esos son referentes impresionantes que hacen que hoy estemos acá, haciendo lo que hacemos.

Paro la grabadora, nos quedamos tildades mirando pasar un barco gigante que se funde con los colores del atardecer. Piden otra cerveza mientras esperan que vengan a buscarles para ir a ver un espectáculo de tango, hoy es su último día en Rosario. El sol cae y se enciende el cielo.

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